Tres meses mirando el techo.
En enero de 2024 llevaba dos meses yendo al gimnasio.
Dos meses. Solo. Sin tener muy claro qué estaba haciendo. Con algo de vergüenza.
Y tuve un accidente de moto.
Contusión en todo el pecho. Laceración en el hígado.
Los médicos me dijeron que el pecho estaba como si tuviera una neumonía sin tenerla. Y que casi me parto el esternón.
Casi.
Nadie me firmó un papel diciendo que fue gracias al músculo que había empezado a ganar.
Pero yo lo tengo claro.
Tres días en la UCI.
Una semana en total en el hospital. Y después, tres meses sin poder entrenar.
Tres meses atado de pies y manos. Sin poder hacer nada. Solo esperar y ver pasar los días. Las horas.
Intenté aprovechar ese tiempo todo lo que pude. Pero no podía entrenar.
Cuando por fin volví, había perdido muchísimo.
Tocaba empezar otra vez. Poco a poco, porque el cuerpo ya no aguantaba lo de antes y tenía que volver a acostumbrarse.
Fue largo.
Y volví.
Mira.
Mucha gente me dice "yo ya lo intenté, pero lo dejé". Como si dejarlo una vez fuera una sentencia.
Yo no lo dejé porque quise. Me obligaron. Tres meses.
Así que si tú lo dejaste por los exámenes, por el trabajo o porque no veías cambios, no tienes un problema de fuerza de voluntad.
Tienes un problema de no saber cómo volver.
Y eso tiene solución.
Para eso existe LA CUERDA.
No te voy a prometer que no te vas a caer. Te vas a caer. Todos nos caemos.
Lo que te prometo es que, cuando pase, va a haber alguien al otro lado tirando de la cuerda.